La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha defendido firmemente la continuidad de los Programas para el Bienestar, rechazando los señalamientos de la oposición y asegurando que estos apoyos no se utilizan con fines electorales ni para condicionar el voto.
Durante sus declaraciones en “La Mañanera del Pueblo” y en el marco de sus recientes informes, la mandataria argumentó que las ayudas son universales y constituyen un derecho establecido en la Constitución.
Sheinbaum enfatizó que el Gobierno federal se limita a cumplir con la Carta Magna, la cual estipula que los recursos destinados a estos programas deben incrementarse anualmente por encima de la inflación para salvaguardar el poder adquisitivo de las familias.
Frente a las críticas del sector de derecha que califica las ayudas de “populistas” o costosas, la jefa del Ejecutivo aclaró que estos apoyos representan una inversión social y económica directa. Para el cierre de 2026, la inversión alcanzará un billón de pesos, beneficiando a 42.8 millones de personas e inyectando recursos que dinamizan el consumo interno y fortalecen la economía nacional.
Atribuyó a la combinación del aumento al salario mínimo y los programas de bienestar el hecho de que millones de mexicanos sigan saliendo de la pobreza, sirviendo como una red de protección para los sectores históricamente vulnerables y excluidos.










